Jueces 20

Reina Valera 1909 (RV1909) · Español

1 ENTONCES salieron todos los hijos de Israel, y reunióse la congregación como un solo hombre, desde Dan hasta Beer-seba y la tierra de Galaad, á Jehová en Mizpa. 2 Y los principales de todo el pueblo, de todas las tribus de Israel, se hallaron presentes en la reunión del pueblo de Dios, cuatrocientos mil hombres de á pie que sacaban espada. 3 Y los hijos de Benjamín oyeron que los hijos de Israel habían subido á Mizpa. Y dijeron los hijos de Israel: Decid cómo fué esta maldad. 4 Entonces el varón Levita, marido de la mujer muerta, respondió y dijo: Yo llegué á Gabaa de Benjamín con mi concubina, para tener allí la noche. 5 Y levantándose contra mí los de Gabaa, cercaron sobre mí la casa de noche, con idea de matarme, y oprimieron mi concubina de tal manera, que ella fué muerta. 6 Entonces tomando yo mi concubina, cortéla en piezas, y enviélas por todo el término de la posesión de Israel: por cuanto han hecho maldad y crimen en Israel. 7 He aquí que todos vosotros los hijos de Israel estáis presentes; daos aquí parecer y consejo. 8 Entonces todo el pueblo, como un solo hombre, se levantó, y dijeron: Ninguno de nosotros irá á su tienda, ni nos apartaremos cada uno á su casa, 9 Hasta que hagamos esto sobre Gabaa: que echemos suertes contra ella; 10 Y tomaremos diez hombres de cada ciento por todas las tribus de Israel, y de cada mil ciento, y mil de cada diez mil, que lleven bastimento para el pueblo que ha de hacer, yendo contra Gabaa de Benjamín, conforme á toda la abominación que ha cometido en Israel. 11 Y juntáronse todos los hombres de Israel contra la ciudad, ligados como un solo hombre. 12 Y las tribus de Israel enviaron varones por toda la tribu de Benjamín, diciendo: ¿Qué maldad es ésta que ha sido hecha entre vosotros? 13 Entregad pues ahora aquellos hombres, hijos de Belial, que están en Gabaa, para que los matemos, y barramos el mal de Israel. Mas los de Benjamín no quisieron oir la voz de sus hermanos los hijos de Israel; 14 Antes los de Benjamín se juntaron de las ciudades de Gabaa, para salir á pelear contra los hijos de Israel. 15 Y fueron contados en aquel tiempo los hijos de Benjamín de las ciudades, veintiséis mil hombres que sacaban espada, sin los que moraban en Gabaa, que fueron por cuenta setecientos hombres escogidos. 16 De toda aquella gente había setecientos hombres escogidos, que eran ambidextros, todos los cuales tiraban una piedra con la honda á un cabello, y no erraban. 17 Y fueron contados los varones de Israel, fuera de Benjamín, cuatrocientos mil hombres que sacaban espada, todos estos hombres de guerra. 18 Levantáronse luego los hijos de Israel, y subieron á la casa de Dios, y consultaron á Dios, diciendo: ¿Quién subirá de nosotros el primero en la guerra contra los hijos de Benjamín? Y Jehová respondió: Judá el primero. 19 Levantándose pues de mañana los hijos de Israel, pusieron campo contra Gabaa. 20 Y salieron los hijos de Israel á combatir contra Benjamín; y los varones de Israel ordenaron la batalla contra ellos junto á Gabaa. 21 Saliendo entonces de Gabaa los hijos de Benjamín, derribaron en tierra aquel día veintidós mil hombres de los hijos de Israel. 22 Mas reanimándose el pueblo, los varones de Israel tornaron á ordenar la batalla en el mismo lugar donde la habían ordenado el primer día. 23 Porque los hijos de Israel subieron, y lloraron delante de Jehová hasta la tarde, y consultaron con Jehová, diciendo: ¿Tornaré á pelear con los hijos de Benjamín mi hermano? Y Jehová les respondió: Subid contra él. 24 Los hijos pues de Israel se acercaron el siguiente día á los hijos de Benjamín. 25 Y aquel segundo día, saliendo Benjamín de Gabaa contra ellos, derribaron por tierra otros diez y ocho mil hombres de los hijos de Israel, todos los cuales sacaban espada. 26 Entonces subieron todos los hijos de Israel, y todo el pueblo, y vinieron á la casa de Dios; y lloraron, y sentáronse allí delante de Jehová, y ayunaron aquel día hasta la tarde; y sacrificaron holocaustos y pacíficos delante de Jehová. 27 Y los hijos de Israel preguntaron á Jehová, (porque el arca del pacto de Dios estaba allí en aquellos días, 28 Y Phinees, hijo de Eleazar, hijo de Aarón, se presentaba delante de ella en aquellos días,) y dijeron: ¿Tornaré á salir en batalla contra los hijos de Benjamín mi hermano, ó estaréme quedo? Y Jehová dijo: Subid, que mañana yo lo entregaré en tu mano. 29 Y puso Israel emboscadas alrededor de Gabaa. 30 Subiendo entonces los hijos de Israel contra los hijos de Benjamín el tercer día, ordenaron la batalla delante de Gabaa, como las otras veces. 31 Y saliendo los hijos de Benjamín contra el pueblo, alejados que fueron de la ciudad, comenzaron á herir algunos del pueblo, matando como las otras veces por los caminos, uno de los cuales sube á Beth-el, y el otro á Gabaa en el campo: y mataron unos treinta hombres de Israel. 32 Y los hijos de Benjamín decían: Vencidos son delante de nosotros, como antes. Mas los hijos de Israel decían: Huiremos, y los alejaremos de la ciudad hasta los caminos. 33 Entonces, levantándose todos los de Israel de su lugar, pusiéronse en orden en Baal-tamar: y también las emboscadas de Israel salieron de su lugar, del prado de Gabaa. 34 Y vinieron contra Gabaa diez mil hombres escogidos de todo Israel, y la batalla comenzó á agravarse: mas ellos no sabían que el mal se acercaba sobre ellos. 35 E hirió Jehová á Benjamín delante de Israel; y mataron los hijos de Israel aquel día veinticinco mil y cien hombres de Benjamín, todos los cuales sacaban espada. 36 Y vieron los hijos de Benjamín que eran muertos; pues los hijos de Israel habían dado lugar á Benjamín, porque estaban confiados en las emboscadas que habían puesto detrás de Gabaa. 37 Entonces las emboscadas acometieron prestamente á Gabaa, y se extendieron, y pasaron á cuchillo toda la ciudad. 38 Ya los Israelitas estaban concertados con las emboscadas, que hiciesen mucho fuego, para que subiese gran humo de la ciudad. 39 Luego, pues, que los de Israel se volvieron en la batalla, los de Benjamín comenzaron á derribar heridos de Israel unos treinta hombres, y ya decían: Ciertamente ellos han caído delante de nosotros, como en la primera batalla. 40 Mas cuando la llama comenzó á subir de la ciudad, una columna de humo, Benjamín tornó á mirar atrás; y he aquí que el fuego de la ciudad subía al cielo. 41 Entonces revolvieron los hombres de Israel, y los de Benjamín se llenaron de temor: porque vieron que el mal había venido sobre ellos. 42 Volvieron, por tanto, espaldas delante de Israel hacia el camino del desierto; mas el escuadrón los alcanzó, y los salidos de la ciudad los mataban, habiéndolos encerrado en medio de ellos. 43 Así envolvieron á los de Benjamín, y los acosaron y hollaron, desde Menuchâ hasta enfrente de Gabaa hacia donde nace el sol. 44 Y cayeron de Benjamín diez y ocho mil hombres, todos ellos hombres de guerra. 45 Volviéndose luego, huyeron hacia el desierto, á la peña de Rimmón, y de ellos rebuscaron cinco mil hombres en los caminos: fueron aún acosándolos hasta Gidom, y mataron de ellos dos mil hombres. 46 Así todos los que de Benjamín murieron aquel día, fueron veinticinco mil hombres que sacaban espada, todos ellos hombres de guerra. 47 Pero se volvieron y huyeron al desierto á la peña de Rimmón seiscientos hombres, los cuales estuvieron en la peña de Rimmón cuatro meses: 48 Y los hombres de Israel tornaron á los hijos de Benjamín, y pasáronlos á cuchillo, á hombres y bestias en la ciudad, y todo lo que fué hallado: asimismo pusieron fuego á todas las ciudades que hallaban.

Este comentario está en inglés, tal como fue publicado. El texto bíblico de arriba no se modifica.

Comentario — no es texto bíblico

Jueces 20:1-2

Jud 20:1-7. The Levite, in a General Assembly, Declares His Wrong.

1-2. all ... the congregation was gathered as one man--In consequence of the immense sensation the horrid tragedy of Gibeah had produced, a national assembly was convened, at which "the chief of all the people" from all parts of the land, including the eastern tribes, appeared as delegates.

Mizpeh--the place of convention (for there were other Mizpehs), was in a town situated on the confines of Judah and Benjamin (Jos 15:38; 18:26). Assemblies were frequently held there afterwards (1Sa 7:11; 10:17); and it was but a short distance from Shiloh. The phrase, "unto the Lord," may be taken in its usual sense, as denoting consultation of the oracle. This circumstance, together with the convention being called "the assembly of the people of God," seems to indicate, that amid the excited passions of the nation, those present felt the profound gravity of the occasion and adopted the best means of maintaining a becoming deportment.

Jueces 20:3

3. Now the children of Benjamin heard that the children of Israel were gone up to Mizpeh--Some suppose that Benjamin had been passed over, the crime having been perpetrated within the territory of that tribe [Jud 19:16]; and that, as the concubine's corpse had been divided into twelve pieces [Jud 19:29]--two had been sent to Manasseh, one respectively to the western and eastern divisions. It is more probable that Benjamin had received a formal summons like the other tribes, but chose to treat it with indifference, or haughty disdain.

Jueces 20:4-7

4-7. the Levite, the husband of the woman that was slain, answered and said--The injured husband gave a brief and unvarnished recital of the tragic outrage, from which it appears that force was used, which he could not resist. His testimony was doubtless corroborated by those of his servant and the old Ephraimite. There was no need of strong or highly colored description to work upon the feelings of the audience. The facts spoke for themselves and produced one common sentiment of detestation and vengeance.

Jueces 20:8-13

Jud 20:8-17. Their Decree.

8-13. all the people arose as one man--The extraordinary unanimity that prevailed shows, that notwithstanding great disorders had broken out in many parts, the people were sound at the core; and remembering their national covenant with God, they now felt the necessity of wiping out so foul a stain on their character as a people. It was resolved that the inhabitants of Gibeah should be subjected to condign punishment. But the resolutions were conditional. For as the common law of nature and nations requires that an inquiry should be made and satisfaction demanded, before committing an act of hostility or vengeance, messengers were despatched through the whole territory of Benjamin, demanding the immediate surrender or execution of the delinquents. The request was just and reasonable; and by refusing it the Benjamites virtually made themselves a party in the quarrel. It must not be supposed that the people of this tribe were insensible or indifferent to the atrocious character of the crime that had been committed on their soil. But their patriotism or their pride was offended by the hostile demonstration of the other tribes. The passions were inflamed on both sides; but certainly the Benjamites incurred an awful responsibility by the attitude of resistance they assumed.

Jueces 20:14-17

14-17. the children of Benjamin gathered themselves together out of the cities unto Gibeah--Allowing their valor to be ever so great, nothing but blind passion and unbending obstinacy could have impelled them to take the field against their brethren with such a disparity of numbers.

Jueces 20:18-28

Jud 20:18-28. The Israelites Lose Forty Thousand.

18-28. the children of Israel arose, and went up to the house of God--This consultation at Shiloh was right. But they ought to have done it at the commencement of their proceedings. Instead of this, all their plans were formed, and never doubting, it would seem, that the war was just and inevitable, the only subject of their inquiry related to the precedency of the tribes--a point which it is likely was discussed in the assembly. Had they asked counsel of God sooner, their expedition would have been conducted on a different principle--most probably by reducing the number of fighting men, as in the case of Gideon's army. As it was, the vast number of volunteers formed an excessive and unwieldy force, unfit for strenuous and united action against a small, compact, and well-directed army. A panic ensued, and the confederate tribes, in two successive engagements, sustained great losses. These repeated disasters (notwithstanding their attack on Benjamin had been divinely authorized) overwhelmed them with shame and sorrow. Led to reflection, they became sensible of their guilt in not repressing their national idolatries, as well as in too proudly relying on their superior numbers and the precipitate rashness of this expedition. Having humbled themselves by prayer and fasting, as well as observed the appointed method of expiating their sins, they were assured of acceptance as well as of victory. The presence and services of Phinehas on this occasion help us to ascertain the chronology thus far, that the date of the occurrence must be fixed shortly after the death of Joshua.

Jueces 20:29-48

Jud 20:29-48. They Destroy All the Benjamites, Except Six Hundred.

29-48. And Israel set liers-in-wait round about Gibeah--A plan was formed of taking that city by stratagem, similar to that employed in the capture of Ai [Jos 8:9].

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