El Salmo 121 es uno de los «cánticos graduales», cantados por los peregrinos que subían a Jerusalén para las fiestas. El camino era largo y peligroso. Ante los montes, el viajero se pregunta de dónde vendrá su ayuda, y responde con confianza.
1 Cántico gradual. ALZARÉ mis ojos á los montes, de donde vendrá mi socorro. 2 Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra. 3 No dará tu pie al resbaladero; ni se dormirá el que te guarda. 4 He aquí, no se adormecerá ni dormirá el que guarda á Israel. 5 Jehová es tu guardador: Jehová es tu sombra á tu mano derecha. 6 El sol no te fatigará de día, ni la luna de noche. 7 Jehová te guardará de todo mal: él guardará tu alma. 8 Jehová guardará tu salida y tu entrada, desde ahora y para siempre.
Reina Valera 1909
Ideas clave
- La ayuda del Creador (versículos 1-2): el Dios que hizo los cielos y la tierra es suficientemente fuerte para cualquier peligro.
- Un Dios que no duerme (versículos 3-4): a diferencia de los ídolos o los guardias humanos, siempre vela.
- Protección de día y de noche (versículos 5-6): el sol de día y la luna de noche representaban toda amenaza posible.
- Para todo el viaje (versículos 7-8): al salir y al entrar, desde ahora y para siempre.
Para hoy
El salmo no promete una vida sin dificultades: el peregrino sigue caminando. Promete que nunca caminamos solos. Muchas familias lo leen antes de un viaje, una hospitalización o un nuevo comienzo.
Preguntas para un grupo
- ¿Cuáles son los «montes» que tiene delante en esta etapa?
- ¿Qué versículo quiere recordar esta semana?
- ¿Cómo podemos cuidarnos unos a otros como iglesia?
Lea el salmo en la Biblia en línea.
